afganistán
franja de gaza, irak
libia
el largo brazo de ahrimán
también quiere llegar a persia
la tierra de omar kayam, el dulce
matemático
poeta preciso del vino
y del amor
afganistán, ese país
de gentes que echaron
a alejandro de macedonia
y a todos los invasores que lo imitaron
¿cómo harán los ejércitos
del fuego
y la destrucción?
no vencerán los tiburones negros, no pasarán
los halcones del cielo
su hacha de guerra será inútil
en la patria del haschish
y del opio calmador
les pidieron paz en nombre de alá y los ejércitos
volvieron con arpones, ángeles negros
disfraces y escudos para engañar
inútiles ejércitos ara tomar el cielo
por asalto
eran lanzamisiles, no comida ni suero
ahrimán, belcebú, baal el fegor, el G7
se ocultaron tras las miríadas de arcángeles
tenebrosos, monstruos rojos
que la bestia de la isla delgada envía, entre
mentiras y simulaciones del consejo de seguridad, tinieblas
más tinieblas
hoy babilonia es roma
y la bestia tendrá que caer
aunque no hay en el horizonte aún
destellos de la diadema del cordero
ni rastros del cristo que vendrá
algún día
con wiracocha, con la diosa blanca de nuevo
y mitra y el padre dionisos
entre el fuego y el azufre y el licor
a levantar a esos muertos, niños
mujeres, ancianos puros
de ojos que verán
el mundo transfigurado
no más misiles, no más ojivas
nucleares, basta ya de daños colaterales y fuego amigo
serán todos admitidos
en la casa del canto, dijo zaratustra
y ellos, las cohortes y las legiones de la bestia
los ángeles negros del dolor
serán huéspedes de la casa del mal
también dijo
y la mujer gloriosa, coronada de estrellas
pisará la cabeza del monstruo
y un río de metal derretido, magma de las ciudades
será la bebida de los que proclamaron
el fin del tiempo con sus armas y sus dineros
hoy roma es babilonia
y la bestia tendrá que caer
vuelvan, zaratustra e isaías
vuelvan, ezequiel y pachacútec
en vano aguardan
las gentes
a ohrmuz u oromazdes, el nacido de la luz
el luminoso y perfumado
en batalla perpetua
por el cielo a conquistar
por la ciudad
donde el cielo y el infierno se unen
esa puerta bendita
boca del templo
por la que pelean hace tres mil años
profetas, guerreros, santos
ángeles y arcángeles
ejércitos de aire y agua pura
contra ahrimán, el tenebroso y maloliente
contra belcebú, el príncipe de los demonios
que gobiernan cenizas y tinieblas
y están pertrechados por los bancos del imperio
sus negras alas, las garras de los soldados
los vuelos rasantes del sistema financiero, buitres que
destruyen pueblos
y arrojan bombas en racimo
a cambio de su media libra de carne
ellos, los pequeños de mi madre, esperan leche y miel
de la tierra prometida
pero les entregan a cambio
minas antipersonales, misiles crucero
franja de gaza, un muro
para aislar el pueblo que canta
los hermanos del arca
mueren de hambre y enfermedades
que lea el viejo
aeda ciego que amaba el imperio
“en cada instante puedes ser caín o siddharta”, decía
“en cada instante la clepsidra deja caer la última gota”
hoy babilonia es roma
y la bestia tendrá que caer
irak, libia
¿quién dirá la cifra humana de la fiera
de esa bestia que habita en la isla flaca
donde cayeron las torres
de acero y vidrio?
irak, libia
lejos de la arena del desierto
lejos de las llamas de los helicópteros
como insectos artillados
en el ésjaton mentiroso, un final que no llega
pero titilan, lejos del horizonte, amatistas
de la diadema del ungido
lapislázuli en la corona del cordero
en la tiara de la diosa, en la copa de dionisos
que llega entre oro, nubes y luces
a imponer
la paz, la gloria
y el fin de la guerra
vengan todos, vengan todas
habrá colirio para sus ojos doloridos
toda lágrima será restañada por fin
se terminó
se terminó
hoy babilonia es roma
y la bestia tendrá que caer
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