15 noviembre 2011

El Cielo y el Infierno, en el final / Oscar Cares

El Cielo y el Infierno, en el final


Coro


Esta es la historia del cielo y del infierno
Y, como todas las historias, aun las infinitas,
Tiene un final. Media eternidad para cada
Uno de ellos. La mitad de arriba y la de abajo
Para el cielo. La mitad de un lado y la del otro,
Para el infierno. El frente y el fondo, repartidos,
Y el centro y la totalidad, para ninguno. El principio
Nunca tuvo lugar, pero el final es el principio. Y así
Ahora lo entenderemos, porque la voz humana es una más
Entre infinitas y desmesuradas formas de entender.



Cielo (voz femenina, algo quejosa)

- ¿Te ha entrado a vos algún maldito?

Infierno (voz masculina, apagada)

- Las almas de los seres se me acaban, como a usted.

Cielo (con descuido, casi displicente, luego divertida)

- ¿Te parece? ¿O ya te lo dije? Millones y millones de veces, más la de hoy, para ser exactos. Mi memoria es infalible. Soy omnisciente, omnipotente, omnipresente, omnívora (risitas). Asumo mi perfección. Tus caprichos te hacen impredecible. Te lo he dicho también (más risitas).

Infierno (reflexivo, apagado)

- ¿Impredecible?…Dicen que soy. También lo son vuestras criaturas. Usted es precisa, diría que exacta. Para mí, los malditos son cualquier millón, el número concreto es mi abismo. No es algo que me parezca de cuidado.

Cielo (tranquila, algo sobradora)

- Los milenios y las vidas que han pasado te han puesto serio. A mí, en cambio, me han relajado un poco. Han pasado más camellos por el ojo de la aguja que gente, han pasado más especies horribles e irracionales que justos, que al final los justos han terminado por parecerse a ellos. Convivo con elefantes y sus mutaciones, con ballenas y sus progenies en el Universo, con pulpos y sus espejos, y esto me da risa. Los justos son muy bizarros, pueden haber perdido sus dos brazos o sus tres brazos, sus diez hijos y su cola, pero igual siguen cantando (risas).

Infierno (más serio aun)

- Con todo respeto, usted está vieja, como yo. Pero usted se ha vuelto infinitamente ridícula. Se ha puesto senil, se ha puesto gagá, si me permite. Usted está chocha. Irresponsable, dispuesta a permanecer ciega mientras la eternidad se acaba. Patética, envejecida, liviana.

Cielo (irritada, imperiosa)

- Cuidá tus palabras, zorro amago, voz vanidosa, degenerada. Todavía soy lo máximo. La Trinidad, la Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres en uno, pero también cuatro en uno, cien millones en uno, hidra de los santos, medusa de la castidad, ciempiés de los fetos envueltos en pañales.

Infierno (también irritado, pero cansado)

- A usted ya no la soporto. Tenga a bien contenerse, que esto se acaba. El maldito que me entró hace cuatrocientos siglos, fue mi último. A usted, le entraron varios camellos después de eso, y alguna que otra ballena, si a esas cosas se las puede llamar así. ¡Por el ojo de una aguja! Sigo sin poder comprender eso.

Cielo (burlona, irritada también. Al final, triste)

- Tus parrillas y tus garrotes, me dan pena, pero más me dan diversión. Tan solemne eso del fuego en la piel y los chichones cotidianos, todas las semanas, invierno y verano, por toda la eternidad (risas. Luego silencio. El Cielo, pensativo…) Pensándolo bien, pero yo siempre pienso bien, es verdad: esto se acaba. Tengo más monstruos conmigo que justos. Y sabés qué, los justos también son monstruos. No hay nada más parecido a un camello que un humano. Igual, me da un poco de risa, pero mi risa, te habrás dado cuenta, es para ocultar mi pena.

Infierno (sonriendo)

- Así me gustas más, Cielo. Hasta me hacés poner malicioso, me vuelve mi sangre joven y antigua. Sos lo único que me habría gustado conquistar. ¡Qué formas que supiste tener! ¡Qué colores sagrados! ¡Qué gracia divina!

Cielo (comprensiva)

- Hemos estado mucho tiempo juntos. Sin nosotros, no hubiera existido nada más. La eternidad está girando, los números están girando y se cierran, las palabras están girando, todo se terminará pronto. Me parece, y mi parecer es infinito, que vamos a encontrarnos mientras giramos.

Infierno (romántico, tonto)

- Supongo que será eso, el amor. Yo llevaré mi fuego, mis pecados y mis crímenes. Vos, tu soledad y tus bestias.

Cielo (conciliadora y amable)

- En el final no está el origen, en el final está siempre un extraño amor…El principio.


Coro

El Cielo y el Infierno se encontraron.
Ahora tienen hijos que los continúan.
Incontables hijos, mutaciones de gladiolos
Y espermas, herederos de la lluvia y del
Cáncer, descendientes de las pupilas ciegas
Y de las dunas de la playa atroz, cardúmenes
Del parricidio y de las espirales en la fronda,
Polen de las ciudades y de los psicópatas,
Sangre de los justos y de todos los malditos.







FIN






2 comentarios:

  1. ¡qué profundidad, qué intensidad poética!
    felicitaciones al autor
    martha

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  2. En algun momento de la vida todo se junta, inclusive la poesia. Gabriel...

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